30.11.10

me dicen juanrriqui

6.7.10

Tejocote

Porque ha llovido a cántaros
y ahora huele a húmedo
y se siente húmedo el aire
y húmedo el corazón,
porque este verano empieza
con los pies en la cabeza
pero acordándose de lo que es llover
y llover bien.

Después de todo, en el verano llueve,
pero ya no lluevo yo
que ya encontré el camino
que ya encontré dónde dormir
que ya no piso en suelo mojado
porque ya tengo donde caer si caigo.

28.5.10

La bronca

No te escogí porque quisiera, de veras, simplemente entendí ese mensaje que me mandaste con la mirada y quise estar contigo. (Ahora sé que no nos comunicamos con palabras y que jugamos un juego distinto en el que no tenemos nombre.)

4.5.10

Las maneras de ver un día:

Rutina (idem), o no. Propongo:
 
.sol de la mañana, sol del mediodía, sol de la tarde, y todo lo que implica la luz que dan,
.cómo cambia el viento con la hora,
.con cuántas hojas amaneció y con cuántas termina al caer la noche,
.cómo cambia la perspectiva mientras caminas,
.imágenes de los lugares en los que se está, armadas en un recorrido lineal,
.densidad de nubes en el cielo,
.cambio en la manera en que los pájaros cantan según el momento,
.sensación térmica y de humedad,

y luego la noche, que es más constante, pero no menos interesante.

27.4.10

Sinfonía de una gran ciudad.

Negro, y de repente una musiquita. Me despierto, hay que bañarse, hay que desayunar, hay que ir a la escuela, salir al tráfico, tráfico de las seis, seis y media, encontrar lugar en un estacionamiento lleno donde la gente inventa un lugar. Yo no, lo busco, me desespero, encuentro uno, apenas entro, apenas salgo, la clase, buenos días, estructuras, cigarro, administración, café, teoría, biblioteca, credencial, tit, nombre, salir, coche, tráfico de las dos, dos y media, hay que comer, hay que ir al baño, de regreso, regreso a la escuela, boa tarde, portugués (y esa chica que me mira con ojos de no sé qué), y salir, un bar, una cerveza, dos cervezas, tres cervezas, a casa, tráfico de las siete, siete y media, sándwich, un ensayo, dos correos, dientes y a dormir.

Idem.

17.4.10

Cucurrucucú

Es como esa canción "Paloma", ¿no?, y el Caetano Veloso acá con su guitarrita.

nadie/nada

He jugado mal las cartas, lo tengo que confesar; aposté demás y ahora estoy más perdido que al principio. Te digo, pues, pero no me creíste. Mira, es muy fácil: es como un volado, tienes dos opciones, la a y la b. La a es que todo sale bien, estás contento, tranquilo, sonríes cuando despiertas. (¿Si te conté, no?, que en portugués la palabra para despertarse es acordar. ¿Está chingón, no? ¿A poco no cuando te despiertas te acuerdas?) Regresando al volado, la b es perder; una o la otra. Ahora, imagínate que empezaste en la b, pero no tan en la b; digamos que en una b-a, que no es lo mismo que una a-b o un empate. Estás medio jodido pero todavía tienes esa media sonrisa mañanera. Pasa, claro, que estás inconforme con esa b-a, y quieres llegar digo, mínimo, a la a-b. Entonces le entras al volado, dices va, échale, quien quita y cae lo que quiero. Bueno, pues me aventé y cayó b, pelation, my friend.

¿Que qué hago ahora? ¿Me ves, no? Así está: me cuesta trabajo dormir, pero más cabrón es despertarse, porque de veras que me acuerdo, y me acuerdo en serio. Me acuerdo que soy un güey que anda por ahí diciendo más de lo que debe, y que cuando la cosa se pone peluda le saca al pedo. Me acuerdo de que estoy solo, y de que la soledad te hace más solitario. Me acuerdo que de repente esa melancolía de caminar por una calle vacía llena de hojitas moradas de jacaranda después de que llovío mientras piensas en ay qué lindo estar solo se convierte en un puta madre, estoy solo otra vez. Pero bueno, eso no es lo peor: lo peor viene cuando te acuerdas que cada vez que estás con alguien -puede ser algún viejo conocido, algún viejo amigo o no, nomás un güey que te topaste por ahí,- te sientes solo.

La respuesta termina pareciendo siempre la misma: nadie va a hacer nada por ti. Eres un ser que se mueve en masa, y que si estás en masa vas con todos, pero que si te quedas atrás simplemente dejas de estar. Y es tan densa esa masa, que nadie tiene tiempo para voltear y echarte la mano. Te ven, sí, algunos te verán. Pero ellos, y creeme que no los culpo, están haciendo su propia lucha para seguir con la masa. Ni pedo, esta me toca a mi. Igual y hay que jugar otro volado, ¿sabes? Entrarle otra vez a la refriega que es la re-friega de aventarte otra vez, así sin paracaídas ni colchonsito, a ver nomás cómo caes.

Y ahora sí, chavo, ¿me aguantas un segundito? Nadie me está hablando para hacer nada, y tú ya deberías ir a dormir, que eso de escribir de noche luego te hace mal.

2.2.10

Experimento

Ahora estoy en medio de un experimento divertido. La idea surgió de un momento en el que me di cuenta que el tiempo es humo y vuela y que una de las maneras en que nos damos cuenta que el tiempo pasa es a través de la memoria. Sin embargo, la memoria también es rara, pues en realidad uno no se acuerda de todo, sino que te vas acordando de "pastillas de tiempo". A qué me refiero con "pastillas de tiempo": uno en realidad se acuerda de etapas de la vida, de un lapso de tiempo al que le ponemos un nombre (viaje a Ixtapa en 2006, la prepa o mi relación con X). Estos lapsos se resumen en momentos emblemáticos de aquella etapa y se archivan como fotos en una carpeta.

Ahora va el experimento: la idea es hacer una cadena de momentos. Obviamente el día en que se me ocurrió quedó registrado el primer recuerdo (un día más en casa de la abuela). La siguiente vez que me acordé fue caminando por un pasillo de la escuela, tres o cuatro semanas después. La siguiente, en una plaza chiquita y vacía con un atardecer muy lindo, aproximadamente seis semanas después. La última fue, por supuesto, hoy, antes de empezar a escribir esto, tres semanas después de la placita. A ver hasta dónde llego con esto..

7.12.09

IPCC

¿Cómo escribir de algo en lo que no crees, si todo el mundo piensa que sí existe? ¿Cómo argumentar a favor de algo perdido entre las líneas de un discurso politizado, en el cual no hay espacio para el debate razonable, y sí para una bola de paranóicos que creen que el Apocalipsis está a la vuelta de la esquina?

Yo safo, me cae.

16.11.09

Era Leyba

De veras que el internet no tiene secretos. Quise buscarte -así nomás por curiosidad,- y te encontré. Resulta que tenía mal tu apellido, resulta que Google no miente, resulta que eres mucho más famosa de lo que pensé al principio. Tienes hasta un video en el que presumes tu cuerpo (padre, por cierto).

Quisiera decirte que en el fondo no me arrepiento, que luego las cosas no resultan pero que cómo vas a saber si resultan si nunca las intentas, que estuvo chido mientras duró ese que sé yo que me dio por romper el esquema y que además qué buena onda que te rifaste y así nomás soltaste tu número, sin saber si yo era un chaca de esos que luego te vas topando. Quisiera decirte que hay maneras, también, y que esa no fue la correcta, que lo de los veinte minutos nunca me había parecido tan cierto y que tampoco hay que quedarse tanto tiempo si se ve que nomás no.

Pero bueno, no te lo podré decir porque ya no nos vamos a ver. No fue lo que esperábamos porque tú buscabas algo en mi que yo no soy, y yo sólo quería saber hasta dónde llegaría. Tal vez las cosas a la fuerza no jalan. Aún así te deseo suerte en lo que sea que hagas, a donde sea que vayas, con quien sea que te encuentres. La vida es como un delta que siempre termina en el mar.

10.11.09

Kentdrige

Si pudiera escoger terminaría en un mundo hecho a lápiz, de bordes difusos y sombras indecisas. En una esquina un edificio, seis pisos, balcones y luz de tarde marcada por trazos débiles. De una de las ventanas sale una línea blanca que se mueve como seda en el viento y que en el fondo sé que es un fantasma de mi memoria. Yo sólo volteo para arriba y la veo pasar, tan llena de gracia, línea mía, y meterse en una ventana del edificio de enfrente.

Mientras subo la escalera -sé que me llama-, escucharía un piano escondido detrás de alguna puerta en alguno de los pisos tocando una melodía lenta y misteriosa, subrayando la profunda soledad de la escena.

No sé si llegaría a la puerta final, aquella donde sé -lo siento lo escucho lo sé,- que está el fantasma. No quisiera arruinar la maravillosa melancolía de sentirme solo y sentir miedo, en este lugar de sueño, en donde yo no soy yo sino algo que voló por los aires sintiéndose libre, sabiendo que no duraría mucho tiempo.

8.11.09

Bólido

Irving es un tipo raro.
Irving no lo sabe pero
todo mundo sabe que
Irving es un tipo raro.

Time it was

Quise quererte como quise quererte (ay, cómo quise quererte).

30.10.09

Cd. de México, 31·X·2009

Día ligeramente nublado con probabilidad de lluvia por la tarde.
Máx. 25
Mín. 14
Amanecer. 6:36
Anochecer. 18:29
Humedad. 59%
Presión. 1012mB
Viento. N/NO
Visibilidad. Despejado.

18.10.09

Funeral

Como que ya chole, ¿no? Todo es siempre el y que si, y el no, cómo crees. Pues no, ahora no. Ahora va y va en serio, sin rodeos, sin mirar atrás; cuando estoy solo estoy solo y punto. Que nadie diga que Dios es omnipresente, que nadie venga con cuentos chinos de la moral si ellos mismos ni saben de qué hablan. A todos ellos: valió, jugamos dos y ora sí ya bailó, me voy. Sí, desvelado, güey, pero lo bailado nadie me lo quita...

CURP

Para mí, la identidad es la suma constante de experiencias que van formando una moral personal, y que, aunque tiene profundas raíces en la familia y el entorno inmediato –la escuela, el país, etc-, puede ir cambiando según sea la vida de una persona. No existe la identidad fija, sino una identidad mutable que gira alrededor de un centro determinado desde que somos niños.


Creo que lo que nos define es lo que pensamos y lo que hacemos. Buenas tardes, soy Joaquín, y soy así, nomás, lo que ven. ¿Que qué soy? Soy producto de una mezcla entre todo lo que he vivido y lo que me han enseñado. Intento buscarme e identificarme en todo lo que veo y también adaptarme a cualquier circunstancia y de entender al otro desde su punto de vista. Soy mexicano, soy lancasteriano, soy chilango, soy de Tlalpan. Soy un poco de mi madre, soy un poco de mi padre, de mis amigos, de mis libros, de lo que me gusta; pero también soy lo que no soy y lo que no me gusta. Soy un cúmulo de experiencias que me ponen en donde estoy hoy.


También creo que uno puede tener muchas identidades y no necesariamente estas se cancelan. Yo soy uno aquí pero soy otro en otro lado –aunque estos dos ni se niegan ni se olvidan. En lo que viene sé que cambiarán cosas, tal vez tenga una vida común –terminar la carrera, encontrar trabajo, casarse, tener hijos,- o no, hacer otra cosa. Pero sé que seguiré siendo yo, y seguiré viendo al Joaquín de ocho años que era fan de Tutankamón, al Joaquín de la prepa que estaba medio güey, al de hoy, del cual me reservo comentarios, y así a todos los Joaquines que me antecedan.


La identidad es un camino personal, común y de gran escala. Personal porque es como nuestro currículo, común porque hay quienes tienen un currículo parecido y de gran escala porque en con ella se hacen pueblos y mundos. Así, a través de la identidad soy en la vida.

6.10.09

Paz

Vaya que he tenido momentos de paz, los recuerdo mejor que nada.

The Holliest Moments

Pasto seco y Día de Muertos, el sol que deja su brillantez veraniega y se pone su abrigo dorado de invierno y hojas en el piso. Los días se vuelven más cortos y, de repente, parece que hay menos gente en la calle. Empieza el fin del año.

Voy caminando debajo de una serie de truenos y laureles y, cuando cierro los ojos, me doy cuenta que por un segundo estoy en otro lado, ¿en dónde? No importa mucho, pero creo que es algún lugar de Hidalgo. Acabo de caminar unos diez minutos desde el rancho de alguien que no conozco, paso una canterita de piedra pomez y llego a un barranco -Hidalgo, claro, lleno de nopales y pasto seco y piedras y siempre un perro blanco que jadea bajo la sombra de alguna maleza.

En el fondo del barranco, que no es muy profundo, pasa un río. Lo sé no sólo por el ruido suave del agua allá abajo, sino por lo verde de los árboles que marcan esa línea. Me siento un rato nomás a ver, nomás a estar ahí sentado escuchando el agua y el viento que juega escondidillas en mis tímpanos. El tiempo sólo pasa para ese halcón que vuela por ahí arriba, a veces dando un par de aleteadas pero generalmente estático, suspendido junto con todo lo demás de alrededor.

En este lugar, como en aquel otro, del que por ahora estoy ausente, estoy solo. Pero no es una soledad nocturna de largas horas de silencio, sino una soledad en donde el juego es ser un expectador pasivo en un acto tan natural que parece ajeno.

1.10.09

Esa tarde cobriza

Hochob o Dzibilnocac y Chac que me mira desde su trono en una estructura de caliza blanca, atento a todos mis movimientos con las fauces de fuera, como si quisiera decirme lo que viene. El sol le pega de lado -es tarde,- y Chac, cansado de estar ahí por los siglos de los siglos, se yergue detrás de esa luz de cobre, orgulloso, dejando que entren esos últimos rayos por todos sus relieves, mientras espera -paciente, como siempre,- a ser consumido por su hermano Cauac. La noche se acerca tan vacía y solitaria como ha sido todo el día en la ruina, todos los días en la ruina, en donde este dios quedó como único testigo, ansioso de compartir su secreto inmóvil con el primero que lo quiera escuchar.

Estoy, no sé, hospedado en Campeche, Mérida, Yucatán, qué sé yo, no importa, no sé cómo llegué ni cuanto tiempo llevo aquí ni cómo voy a regresar. Lo que sí sé es que estoy enfrente de Chac y quiere que me quede. Veo sus ojos, vírgulas de piedra que no lloran sino musgo de zona árida. Veo su nariz, como lengua, sin gusto, seca de no hablar, de no moverse ni con el viento. Veo sus dientes, desgastados de tanto sacrificio y sus enormes aretes que le pesan como los años.

Los grillos y los moscos nos advierten con sus cantos que la selva baja nos acecha y que en cuanto baje el sol nos tomará por sorpresa. Mi anfitrión parece resignado a perder la batalla, dice, la pierdo todas las noches, dice, la gano durante el día pero la pierdo en la noche. La luz juega abusiva con lo ríspido de la piedra piel caliza del dios blanco, como un baño dorado, empapando de calor lo que no se empapa de lluvia, cosquilleante como el ruido del último cahuiz de la tarde buscando algún último bocado antes de dormir.

Chac respira profundo y suena como una cueva. Es el fin del día -otro más,- y la noche, otra vez la noche que aprovecha cuando no está la luna, como hoy, para presumir sus estrellas en medio de este lugar en donde sólo está este dios y su eterno rival, librando una batalla eterna que ya a nadie le interesa. Por los siglos de los siglos..

21.9.09

Decisión

Harto ya de estar harto de las fronteras, abrí los ojos para darme cuenta que todo era una mentira.