27.9.12

Enemy at the gates


El país está en guerra y punto; eso no se puede negar. Basta echar un vistazo a cualquier periódico y por lo menos se verán dos o tres notas que van desde algún asesinato hasta de plano cuerpos mutilados y sangre regada a montones por el piso. Zonas enteras del país viven con la angustia de no poder hacer su vida normal por el miedo constante de terminar en medio de una balacera y el número de muertos crece cada día y no parece terminar. La situación empeora cuando la gente ya no sabe en quién confiar: por un lado, el Gobierno Federal intenta mantener el orden público a través de las policías y el ejército, pero parece que éstas están metidas hasta las manitas en los queveres de los grupos criminales. Por otro lado la prensa, sensacionalista como siempre, publica solo las notas que le conviene y no plantea el fondo del problema; por último los grupos criminales, quienes abusan de los primeros para mandar un mensaje: nosotros no doblamos las manos y seremos tan ojetes como podamos para que quede claro. Mientras, la sociedad civil que se joda.
            Pero la vida –por lo menos la mía,- sigue. Chilango primero por nacimiento y luego por afiliación moral, vivo en una ciudad que si bien por mucho tiempo fue considerada por propios y ajenos como un lugar de cuidado, ahora se ha vuelto un respiro dentro del caos nacional. Y no, no es que las cosas se hayan calmado en la ciudad, simplemente cuando se contraponen con lo que sucede en otras regiones parecemos de primer mundo.
Mi vida, que para mi es complicadísima, es lo más normal para cualquier persona de mi edad: tengo problemas amorosos, agobios existenciales, necesito trabajar porque quiero independizarme, igual y hasta conseguir una beca y hacer una maestría fuera. Sin embargo todo esto suena frívolo cuando pienso en la gente que vive en, digamos, Piedras Negras, o en Ciudad Juárez, y que no pueden ir a un  bar a tomarse una chela el viernes ya no porque sea peligroso sino porque ya no hay pinches bares.
            Por supuesto que me llena de tristeza saber que mis compatriotas sufren día a día; pero me entristece mucho más darme cuenta que no hay nada que pueda hacer por ellos. ¿Cómo enfrentarse, alguien que está por terminar la carrera y tiene que ponerse las pilas y chambear, al problema más serio que ha tenido este país en mucho tiempo? Me duele ver sangre derramada por corrupción y por negligencia e impunidad, ¿pero qué chingaos puedo hacer?
            Y luego el DF, donde todo mundo se la pasa tan bien: bares a pasto, calles llenas de gente mentando madres por cualquier cosa -la ciudad amurallada que ve hacia fuera con ojos de “se los dije” desde lo alto del Ángel de la Independencia, desde el metro atiborrado de vendedores “de a diez” y conversaciones sobre las obras del segundo piso. Y yo, claro, habitante de esta ciudad monstruo, me trepo al metrobus nocturno a escuchar a Paulina Rubio en TeleUrban y a olvidarme del día tan pinche en la chamba y cansado de tener que pensar en la puta tesis. A ver, cabrones, ¿hay algo mal? Digo, yo entiendo perfectamente el tema de querer llevarla leve, ¿pero no estamos siendo demasiado leves?
            Y no, no me refiero a bombardear el canal dos con mensajes chantajistas que busquen conmover al público para interesarse en el tema; tampoco señalo con el dedo acusador a la gente que va tranquila a casa a cenar con sus hijos y que lo último que quiere es estar escuchando de una balacera a 1500 kilómetros al norte; pero en serio nadie se va a preocupar por generar interés en una guerra que si bien –y por suerte hasta ahora,- no ha entrado en el DF, afecta a más de la mitad de la población de esta “nuestra tierra”.
            Ah, pero cómo nos gusta a los chilangos escaparnos de esta pinche ciudad que nos tiene hasta la madre, e irnos a Aca a la playa o a Pátzcuaro en Día de Muertos o a Culiacán a ver nalgas y comer aguachiles. Ah, cómo nos llena de orgullo nuestro gobierno de izquierda y vemos a esos pobres provincianos todavía con gobernadores priístas como una bola de ignorantes que no quieren progresar. Pero a nadie parece preocuparle saber que Acapulco es la segunda ciudad más peligrosa del país, que cualquier comerciante en Pátzcuaro tiene que pagar cuotas de “protección” a La Familia Michoacana (protección de ellos mismos, por supuesto), y que Culiacán vive asediado eternamente por la presencia del Cártel de Sinaloa.
            Ahora, claro, llegan noticias de asesinatos a nuestros alrededores. No sé, pero a mi me causa pánico saber que el ejército ya está metido en Chalco y en Neza. Y sí, es el Estado de México, nuestro Mordor circundante, pero no hay que olvidar que Neza colinda con el aeropuerto y que la línea A del metro va de Pantitlán hasta Chalco. ¿Tomaremos conciencia los chilangos de que esta guerra sí nos afecta? ¿Finalmente se pondrán los pies sobre la tierra, “nuestra tierra”, y tomaremos una postura como ciudadanos?
            Yo espero que sí, y que sea pronto, que puede ser que en una de esas nos agarre desprevenidos y ni a la Condesa podamos salir a chupar. Ahí sí que ya nos llevaría la chingada.

16.6.12

Hommage à l'hiver

El invierno me pasó de noche: un día desperté y ya había hojas en los árboles y el cielo era azul y podía salir en mangas. No como antes, que tenía que ponerme un suéter, luego dos, luego una bufanda, un abrigo y calcetines de lana con doble pantalón. Ahí, los árboles no tenían hojas y el cielo era en general gris y el sol, cuando salía, era dorado y caprichoso como una mañana eterna y los rayos como ninfas coquetas jugando en los relieves y las molduras de los edificios. Luego, de golpe ya era de noche y el viento se dedicaba a burlarse de todos y hasta si querías podías escuchar casi como si se riera, con ese murmuro ronco y escondido que tiene. La gente ya no sonreía en la calle ni en el metro y el trato era menos amable y caminaban más rápido y los cafés estaban llenos pero sin ruido.

A mi me gustaba ver por mi ventana aunque no tenga vista a nada. Me gustaba porque veía el día, así cortito, pasar. Y sí, salía de repente a congelarme y a hacer mis cosas: veía gente y a veces hasta nos reíamos y hablábamos sorprendidos del frío que nos envolvía como manta ojete y con espinas. Luego entrábamos en uno de esos cafés a intentar recalentarnos, que funcionaba siempre más por estar lleno de gente que por el café en sí. Tomábamos uno, dos, y volvíamos a salir, a caminar por uno de esos bulevares llenos de troncos secos y hojas muertas y coches y luces y viento. Y yo soñaba con la nieve -que nunca vi,- y con todo blanco y con inviernos pesados y quería ¡qué ganas! estar, no sé, en Dinamarca, o en Finlandia, en un invierno en serio en serio, cagado de frío y encerrado en una choza de madera.

Y me quejé, sí, me quejé amargamente: pinche frío. Y me quejé tanto que al final me seguía quejando cuando ya había terminado y no me di cuenta y el cielo ya era más azul y los días más largos y otra vez las faldas y las chanclas y yo, despojado de toda indumentaria, me di cuenta que extrañaba el invierno. Extrañaba esa sensación que hay de casa caliente y chocolate fundido -de fuego ante el frío y de estar encerrado. Extrañaba inmensamente sentirme en un mundo hostil donde todavía hay esperanza porque algún día llegarían los buenos días. Y lo extrañaba porque el invierno es introvertido y lento; y la noche, siempre la noche con sus luces y su vin chaud y sus cenas recalentadas. Y eso, también, estar entre la gente que siente lo mismo, que sabe que sí, todos tenemos frío, todos estamos juntos en esto, todos solos y reflexivos pero ahí, sonriendo y dándonos la mano como apoyo.

Y luego la primavera que sí, es bonita pero no es lo mismo. Todo mundo sonríe pero ya no es una sonrisa cómplice sino simple, y la sensación de hermandad se pierde. Todo se vuelve más rápido y hay gente y niños y perros y picnics en los parques pero ya no somos cuates. Y los árboles te tapan la vista y te sientes arropado por la ciudad y no desahuciado como cuando es invierno y te señala con el dedo. Y el sol, que se vuelve normal y plano y te pega directo y te calienta y ya no quieres ir a un café porque el calor y hay que buscar una sombra. No señores: el invierno es rey y se quedará conmigo hasta que haya otra oportunidad. Hasta entonces, tendré que acostumbrarme al calor.

Los buenos días

París-Buenos Aires en 1 párrafo o así las cosas.


Ah, y buen día y besos enormes y añoranzas terribles y manos vacías con polvos de esperanza y un cometa dirección norte-sur y una bufanda pal frío y un arrumaco en la noche y unos pies descalzos y un par de cigarros sin fumar y dos chelas vacías y un cuarto pequeño pequeño y dos ríos enormes y puentes y más puentes y aeropuertos, también, con miles de kilómetros y una sola meta: volverte a ver.

Me gusta verte dormir o stream of consciousness


Me gusta verte dormir, duermes con una sonrisita bien padre y la ventaja de que no esté ahí es que puedes dormirte, que si no estaría llenándote de besos o mirándote tan fijamente que te sentirías incómoda. El problema, además, es que yo no dormiría nada, por lo que al día siguiente estaríamos muy cansados los dos. Estaría tan prensado a ti que sentirías mis propios espasmos antes de quedarme dormido, y tendrías mi nariz adentro de tu oreja. Mi mano, ya dormido, sería como una ruina desfallecida en tu espalda, cansada ya de tanto acariciarla. Mis piernas serían como las ramas de un árbol parásito, entrelazándose con las tuyas e invadiendo cada rincón en un intento por tocar la mayor superficie posible de tu piel. Y de tu boca... qué decir de tu boca... La haría mi segunda casa, mi capilla de oración mañanera, mi cuarto para dormir, mi cajón más íntimo, pero también sería mi parque, mi columpio, mi juguete favorito, y en las noches, besándola, le construiría catedrales enteras y pasearíamos por todas las galerías tomados de la mano, tu boca y yo, escondiéndonos de todos los males y olvidándonos por un momento -porque acuérdate que estamos dormidos,- de todo lo demás.

Así sería si ahorita pudiera estar contigo.

1.7.11

Volver

Vuelvo porque en el fondo, como bien sabía Carlitos Gardel, siempre se vuelve al primer amor. Pero no vuelvo con la frente marchita, y no, seis meses no es nada. Tendré que ir al inicio: todo esto empezó por ella. El blog era quizá la mejor terapia que tenía porque no tenía ningún tipo de terapia. Ahora me imagino a mi querida terapeuta, la Paula, pensando en ay qué lindo; pero es cierto: imaginarán las malas pasadas de un alma perdida en un vasto mar que se llama soledad. Puta, qué noches, me acuerdo, qué tardes de inspiración pensando en qué escribir, en cómo mantenerme en contacto, en cómo explicar mi vida sin explicarla. Y buena respuesta fue y buena terapia fue.El resultado fueron esas ciento veinte entradas, de las cuales habrá quizás dos buenas y otras tantas medio buenas, mientras que la mayoría son mediocres o hasta llanamente malas. Luego tuve terapia de verdad y dejé de escribir. Supongo que fue en parte porque me di cuenta que yo podía estar solo, y también un poco porque me di cuenta que no era a ella a quien tenía que contarle mi vida sino a mi mismo. Entonces seguía tal vez escribiendo, pero más que un ejercicio literario, lo que hacía era escribir mi propia historia, mi "historia sin ti".

Ahora vuelvo, y vuelvo porque creo que es tiempo de ejercer aquello que he estado haciendo conmigo mismo. Sé perfectamente que el blog ha muerto, que ha dado paso a líneas cortas y que nadie leerá éstas líneas largas y aburridas. Pero creo que, a falta de terapia real y habiendo superado aquel período de mi existencia en donde creí necesario hablar con alguien, regresar me hará bien en cuanto a que podré hablar conmigo mismo. Así, pues, empieza la segunda etapa: un intento de tener un registro de mi y tal vez sólo para mi, en el cual intentaré, en la medida de lo posible, satisfacer el gusto de algún curioso que acabe por aquí. Bienvenidos sean a Aventuras del Capitán Adocreto.

18.1.11

Divorcio

Siguen las luces prendidas
ya sabes, igual y vuelves
aunque sé que no vas a volver
es tarde
tienes cama

No me puedo disculpar por algo que no hice
no,
eso no me toca a mi
yo ya te di un abrazo de verdad
un abrazo que no era mío
pero que no vendría de la otra parte
un abrazo así solo

Y te fuiste yo sé,
te fuiste y lo supe
no querías estar ahí
yo tampoco hubiera querido
cómo

pero duele, la neta
que te vayas
que decidas
que hoy no
que hoy te quedas allá
y no sé cuánto más
espero que mañana vuelvas
ahora sí te doy
un abrazo de verdad

dejo las luces prendidas,
no te preocupes,
para que no sientas que no
que nadie viene a saludarte
no seas güey,
quiero darte tu abrazo
de verdad.

30.11.10

me dicen juanrriqui

6.7.10

Tejocote

Porque ha llovido a cántaros
y ahora huele a húmedo
y se siente húmedo el aire
y húmedo el corazón,
porque este verano empieza
con los pies en la cabeza
pero acordándose de lo que es llover
y llover bien.

Después de todo, en el verano llueve,
pero ya no lluevo yo
que ya encontré el camino
que ya encontré dónde dormir
que ya no piso en suelo mojado
porque ya tengo donde caer si caigo.

28.5.10

La bronca

No te escogí porque quisiera, de veras, simplemente entendí ese mensaje que me mandaste con la mirada y quise estar contigo. (Ahora sé que no nos comunicamos con palabras y que jugamos un juego distinto en el que no tenemos nombre.)

4.5.10

Las maneras de ver un día:

Rutina (idem), o no. Propongo:
 
.sol de la mañana, sol del mediodía, sol de la tarde, y todo lo que implica la luz que dan,
.cómo cambia el viento con la hora,
.con cuántas hojas amaneció y con cuántas termina al caer la noche,
.cómo cambia la perspectiva mientras caminas,
.imágenes de los lugares en los que se está, armadas en un recorrido lineal,
.densidad de nubes en el cielo,
.cambio en la manera en que los pájaros cantan según el momento,
.sensación térmica y de humedad,

y luego la noche, que es más constante, pero no menos interesante.

27.4.10

Sinfonía de una gran ciudad.

Negro, y de repente una musiquita. Me despierto, hay que bañarse, hay que desayunar, hay que ir a la escuela, salir al tráfico, tráfico de las seis, seis y media, encontrar lugar en un estacionamiento lleno donde la gente inventa un lugar. Yo no, lo busco, me desespero, encuentro uno, apenas entro, apenas salgo, la clase, buenos días, estructuras, cigarro, administración, café, teoría, biblioteca, credencial, tit, nombre, salir, coche, tráfico de las dos, dos y media, hay que comer, hay que ir al baño, de regreso, regreso a la escuela, boa tarde, portugués (y esa chica que me mira con ojos de no sé qué), y salir, un bar, una cerveza, dos cervezas, tres cervezas, a casa, tráfico de las siete, siete y media, sándwich, un ensayo, dos correos, dientes y a dormir.

Idem.

17.4.10

Cucurrucucú

Es como esa canción "Paloma", ¿no?, y el Caetano Veloso acá con su guitarrita.

nadie/nada

He jugado mal las cartas, lo tengo que confesar; aposté demás y ahora estoy más perdido que al principio. Te digo, pues, pero no me creíste. Mira, es muy fácil: es como un volado, tienes dos opciones, la a y la b. La a es que todo sale bien, estás contento, tranquilo, sonríes cuando despiertas. (¿Si te conté, no?, que en portugués la palabra para despertarse es acordar. ¿Está chingón, no? ¿A poco no cuando te despiertas te acuerdas?) Regresando al volado, la b es perder; una o la otra. Ahora, imagínate que empezaste en la b, pero no tan en la b; digamos que en una b-a, que no es lo mismo que una a-b o un empate. Estás medio jodido pero todavía tienes esa media sonrisa mañanera. Pasa, claro, que estás inconforme con esa b-a, y quieres llegar digo, mínimo, a la a-b. Entonces le entras al volado, dices va, échale, quien quita y cae lo que quiero. Bueno, pues me aventé y cayó b, pelation, my friend.

¿Que qué hago ahora? ¿Me ves, no? Así está: me cuesta trabajo dormir, pero más cabrón es despertarse, porque de veras que me acuerdo, y me acuerdo en serio. Me acuerdo que soy un güey que anda por ahí diciendo más de lo que debe, y que cuando la cosa se pone peluda le saca al pedo. Me acuerdo de que estoy solo, y de que la soledad te hace más solitario. Me acuerdo que de repente esa melancolía de caminar por una calle vacía llena de hojitas moradas de jacaranda después de que llovío mientras piensas en ay qué lindo estar solo se convierte en un puta madre, estoy solo otra vez. Pero bueno, eso no es lo peor: lo peor viene cuando te acuerdas que cada vez que estás con alguien -puede ser algún viejo conocido, algún viejo amigo o no, nomás un güey que te topaste por ahí,- te sientes solo.

La respuesta termina pareciendo siempre la misma: nadie va a hacer nada por ti. Eres un ser que se mueve en masa, y que si estás en masa vas con todos, pero que si te quedas atrás simplemente dejas de estar. Y es tan densa esa masa, que nadie tiene tiempo para voltear y echarte la mano. Te ven, sí, algunos te verán. Pero ellos, y creeme que no los culpo, están haciendo su propia lucha para seguir con la masa. Ni pedo, esta me toca a mi. Igual y hay que jugar otro volado, ¿sabes? Entrarle otra vez a la refriega que es la re-friega de aventarte otra vez, así sin paracaídas ni colchonsito, a ver nomás cómo caes.

Y ahora sí, chavo, ¿me aguantas un segundito? Nadie me está hablando para hacer nada, y tú ya deberías ir a dormir, que eso de escribir de noche luego te hace mal.

2.2.10

Experimento

Ahora estoy en medio de un experimento divertido. La idea surgió de un momento en el que me di cuenta que el tiempo es humo y vuela y que una de las maneras en que nos damos cuenta que el tiempo pasa es a través de la memoria. Sin embargo, la memoria también es rara, pues en realidad uno no se acuerda de todo, sino que te vas acordando de "pastillas de tiempo". A qué me refiero con "pastillas de tiempo": uno en realidad se acuerda de etapas de la vida, de un lapso de tiempo al que le ponemos un nombre (viaje a Ixtapa en 2006, la prepa o mi relación con X). Estos lapsos se resumen en momentos emblemáticos de aquella etapa y se archivan como fotos en una carpeta.

Ahora va el experimento: la idea es hacer una cadena de momentos. Obviamente el día en que se me ocurrió quedó registrado el primer recuerdo (un día más en casa de la abuela). La siguiente vez que me acordé fue caminando por un pasillo de la escuela, tres o cuatro semanas después. La siguiente, en una plaza chiquita y vacía con un atardecer muy lindo, aproximadamente seis semanas después. La última fue, por supuesto, hoy, antes de empezar a escribir esto, tres semanas después de la placita. A ver hasta dónde llego con esto..

7.12.09

IPCC

¿Cómo escribir de algo en lo que no crees, si todo el mundo piensa que sí existe? ¿Cómo argumentar a favor de algo perdido entre las líneas de un discurso politizado, en el cual no hay espacio para el debate razonable, y sí para una bola de paranóicos que creen que el Apocalipsis está a la vuelta de la esquina?

Yo safo, me cae.

16.11.09

Era Leyba

De veras que el internet no tiene secretos. Quise buscarte -así nomás por curiosidad,- y te encontré. Resulta que tenía mal tu apellido, resulta que Google no miente, resulta que eres mucho más famosa de lo que pensé al principio. Tienes hasta un video en el que presumes tu cuerpo (padre, por cierto).

Quisiera decirte que en el fondo no me arrepiento, que luego las cosas no resultan pero que cómo vas a saber si resultan si nunca las intentas, que estuvo chido mientras duró ese que sé yo que me dio por romper el esquema y que además qué buena onda que te rifaste y así nomás soltaste tu número, sin saber si yo era un chaca de esos que luego te vas topando. Quisiera decirte que hay maneras, también, y que esa no fue la correcta, que lo de los veinte minutos nunca me había parecido tan cierto y que tampoco hay que quedarse tanto tiempo si se ve que nomás no.

Pero bueno, no te lo podré decir porque ya no nos vamos a ver. No fue lo que esperábamos porque tú buscabas algo en mi que yo no soy, y yo sólo quería saber hasta dónde llegaría. Tal vez las cosas a la fuerza no jalan. Aún así te deseo suerte en lo que sea que hagas, a donde sea que vayas, con quien sea que te encuentres. La vida es como un delta que siempre termina en el mar.

10.11.09

Kentdrige

Si pudiera escoger terminaría en un mundo hecho a lápiz, de bordes difusos y sombras indecisas. En una esquina un edificio, seis pisos, balcones y luz de tarde marcada por trazos débiles. De una de las ventanas sale una línea blanca que se mueve como seda en el viento y que en el fondo sé que es un fantasma de mi memoria. Yo sólo volteo para arriba y la veo pasar, tan llena de gracia, línea mía, y meterse en una ventana del edificio de enfrente.

Mientras subo la escalera -sé que me llama-, escucharía un piano escondido detrás de alguna puerta en alguno de los pisos tocando una melodía lenta y misteriosa, subrayando la profunda soledad de la escena.

No sé si llegaría a la puerta final, aquella donde sé -lo siento lo escucho lo sé,- que está el fantasma. No quisiera arruinar la maravillosa melancolía de sentirme solo y sentir miedo, en este lugar de sueño, en donde yo no soy yo sino algo que voló por los aires sintiéndose libre, sabiendo que no duraría mucho tiempo.

8.11.09

Bólido

Irving es un tipo raro.
Irving no lo sabe pero
todo mundo sabe que
Irving es un tipo raro.

Time it was

Quise quererte como quise quererte (ay, cómo quise quererte).

30.10.09

Cd. de México, 31·X·2009

Día ligeramente nublado con probabilidad de lluvia por la tarde.
Máx. 25
Mín. 14
Amanecer. 6:36
Anochecer. 18:29
Humedad. 59%
Presión. 1012mB
Viento. N/NO
Visibilidad. Despejado.