7.12.09
IPCC
16.11.09
Era Leyba
10.11.09
Kentdrige
8.11.09
Bólido
30.10.09
Cd. de México, 31·X·2009
18.10.09
Funeral
CURP
Para mí, la identidad es la suma constante de experiencias que van formando una moral personal, y que, aunque tiene profundas raíces en la familia y el entorno inmediato –la escuela, el país, etc-, puede ir cambiando según sea la vida de una persona. No existe la identidad fija, sino una identidad mutable que gira alrededor de un centro determinado desde que somos niños.
Creo que lo que nos define es lo que pensamos y lo que hacemos. Buenas tardes, soy Joaquín, y soy así, nomás, lo que ven. ¿Que qué soy? Soy producto de una mezcla entre todo lo que he vivido y lo que me han enseñado. Intento buscarme e identificarme en todo lo que veo y también adaptarme a cualquier circunstancia y de entender al otro desde su punto de vista. Soy mexicano, soy lancasteriano, soy chilango, soy de Tlalpan. Soy un poco de mi madre, soy un poco de mi padre, de mis amigos, de mis libros, de lo que me gusta; pero también soy lo que no soy y lo que no me gusta. Soy un cúmulo de experiencias que me ponen en donde estoy hoy.
También creo que uno puede tener muchas identidades y no necesariamente estas se cancelan. Yo soy uno aquí pero soy otro en otro lado –aunque estos dos ni se niegan ni se olvidan. En lo que viene sé que cambiarán cosas, tal vez tenga una vida común –terminar la carrera, encontrar trabajo, casarse, tener hijos,- o no, hacer otra cosa. Pero sé que seguiré siendo yo, y seguiré viendo al Joaquín de ocho años que era fan de Tutankamón, al Joaquín de la prepa que estaba medio güey, al de hoy, del cual me reservo comentarios, y así a todos los Joaquines que me antecedan.
La identidad es un camino personal, común y de gran escala. Personal porque es como nuestro currículo, común porque hay quienes tienen un currículo parecido y de gran escala porque en con ella se hacen pueblos y mundos. Así, a través de la identidad soy en la vida.
6.10.09
The Holliest Moments
1.10.09
Esa tarde cobriza
Hochob o Dzibilnocac y Chac que me mira desde su trono en una estructura de caliza blanca, atento a todos mis movimientos con las fauces de fuera, como si quisiera decirme lo que viene. El sol le pega de lado -es tarde,- y Chac, cansado de estar ahí por los siglos de los siglos, se yergue detrás de esa luz de cobre, orgulloso, dejando que entren esos últimos rayos por todos sus relieves, mientras espera -paciente, como siempre,- a ser consumido por su hermano Cauac. La noche se acerca tan vacía y solitaria como ha sido todo el día en la ruina, todos los días en la ruina, en donde este dios quedó como único testigo, ansioso de compartir su secreto inmóvil con el primero que lo quiera escuchar.21.9.09
Decisión
6.9.09
Jaromír Hladìk
Segundos más, segundos menos y, cuando te das la vuelta, un telón que se cierra y que deja sólo siluetas en tu memoria.
1.8.09
Terror II
31.7.09
Terror I
27.7.09
Comandante Molina
Cola
29.6.09
Las malas influencias
23.6.09
Cucrrrrón
22.6.09
Tercer Mundo
21.6.09
Así como vienen se van
Overheard 10 - Merced
Pieza para pájaros
20.6.09
Mañana
Verano
Paraje
9.6.09
Ni preguntes, inocente
Y nomás no llegó
8.6.09
Sin rumbo
27.5.09
Praga, mi novia
al pie de San Juan Nepomuceno, santo de piedra,
santo de agua, mudo, ahogado.
Lily cree en Dios y yo corro hacia ella
y hacia el río y después
los dos iremos hacia las colinas,
hacia el Castillo, hacia la Catedral,
y caminaremos la Callejuela de los Alquimistas
donde Lily descubre oro en las puertas y en las flores
y uno es un gigante que no cabe en las pequeñas casas.
Veremos grandes patios, hermosos panoramas,
y ella me obsequiará el prometido retrato de Neruda
—del viejo checo Jan, no del chileno Pablo—
y yo habré de contarle cómo es el mar
y si algún día regresaré.
Lily me dirá que cuente con ella
y que Praga es mi novia
y que ya no sueñe con las noches danubias
ni con «la negra Viena de los ojos azules»,
porque aquí, a nuestros pies,
un río de bronce y plata nos mira
y es un río que se llama Voltava.
Corro porque Lily me espera
y es posible que ya no crea en Dios
—lo que sería sencillamente horrible para ella.
Sus ojos que tanto han llorado deben mirar
hacia la dulzura del santo que no dijo nada
como ella tampoco parece decir nada cuando la beso
y en su español murmura «No me beséis»
y yo tengo que reírme y casi me muero de risa.
Al día siguiente
—porque ya Carlos Augusto León se ha ido a Zurich
a volar hacia América con su medalla de oro
en el pecho y sus cuentos de llaneros venezolanos—,
al día siguiente bailaremos valses
y al otro día Lily (sólo me queda ella)
esperará el filo de oro de la tarde
para llevarme hasta la puerta del Cementerio Judío
y dejarme de la mano de Dios
para que yo solo con mi alma pise aquellas flores de pavor
y me quiebre los ojos sobre las lápidas labradas
llenas de siglos
y a media voz recuerdo el poema de Nezval.
Porque ahí sólo pisamos la ceniza
y Lily, que cree en Dios,
no quiere entristecer su adoración
por el pequeño Niño Jesús de Praga
que se quedó en su nicho, allá en lo alto de la Malá Strana
con sus quince vestiditos de oro y plata de todos los colores.
Y entonces, como no hay nada ni nadie a la vista,
sueño que los viejos huesos crecen en los dorados árboles
y que una flor tiene la lengua de fuera
porque Lily debe estar loca
y los rabinos están hechos polvo
y en la sinagoga el candelabro mueve los brazos
y el gran Libro abierto me habla
y la palabra «nazis» me da náuseas
y debo entonces pedir la paz en todos los ríos
y para todos los poetas, hombres, niños, mujeres,
y no solamente para la turbia paz del Cementerio
ni la paz para la ceniza que se come
ni para las astillas de huesos que recogí en Oswiecim
ni mucho menos la paz del ghetto de Varsovia.
Por eso, Lily, que cree en Dios y es hermosa y católica,
me dice que si estoy en Praga es porque soy malo
y debo ser un sanguinario comunista
pero que todo me lo perdona
(es tan buena) porque le corrijo su español
y le cuento de mis amigos de México y de las estrellas de cine
y que hay un pueblo lleno de canales y guitarras
y dos terribles volcanes muertos cubiertos de nieve
y para su consuelo una gran cantidad
de iglesias y mucho sacerdotes.
Por eso corro y dejo atrás la fina lluvia
y ya no quiero tampoco recordar la fría tierra de Lídice,
porque me encanta la vieja ciudad y aunque me canse
(cuando regrese a México haré que me operen)
no puedo dejar a Lily con sus panes
y sus frutas, tampoco con sus ojos
que parecen ojos de santa flagelada
ni con su amarga risa de niña.
No me pierdo por Praga, porque ¿cómo perderme
en brazos de una novia amorosa?
Lily me dijo apenas ayer que me entregaba
el corazón de la ciudad
y yo me bebo el aire del río
y va no le pido más porque nada me niega
y porque debo llegar a una hora fija, a las 11,
al pie de San Juan Nepomuceno,
santo de piedra,
santo de agua,
mudo,
ahogado.
A don Carlitos
(Ora sí que ahí Tevez..)
La que duele..
Si hubiera sido distinto, me cae que me salgo a la calle, me doy dos vueltas -corriendo,- y regreso a abrir otra, a fumar más y a quedarme dormido con una gran sonrisa en la boca. No, ni charola, ni colillas ni cascos. Que se joda alguien más: yo soy campeón.
Pero no fue así: perdí. Perdí un cartón completo, perdí una apuesta que ni siquiera pago en moneda mexicana. Perdí por primera vez y perdí ante un grande. Perdí ante un equipo que borró de la cancha toda mi esperanza. Perdí ante un dignísimo campeón.
Felicidades, Barcelona.
25.5.09
Omaggio a la Nuit
Chale, neta algo tiene esa pinche noche y su olor a lluvia y a pasto mojado. ¿Será que subraya la soledad? ¿Será que uno se siente medio dueño de todo, así tan poco observado como se está? ¿O será nomás que me encanta la noche y que la disfruto más cuando estoy solo, manejando por una calle desierta, escuchando el radio sin locutores, o no, nomás sentado enfrente de la computadora, escribiendo de cómo me gusta escribir de noche?
Así, cerquita..
Esta vez la noche huele a lluvia y a calor de verano y los acordes me alejan del tráfico y mi pie pisa el freno en autómatico porque en realidad no importa nada, no estoy poniendo atención, no estoy viendo al de enfrente pasar de un lado al otro, no estoy pendiente del policía que me levanta la mano y hace un gesto como de tocar un silbato que no oigo, no estoy ahí porque sólo estoy conmigo y los acordes de esa tonada, de esa canción que me saca de la realidad que a veces vivo sin vivir y que se llama la ciudad de noche.
Y de repente el tráfico empieza a fluir, a avanzar más rápido y se descongestiona; la luz verde pasa por sobre mis ojos como un destello del deseo de llegar a casa después de un día pesado; y los acordes pasan a segundo plano porque voy, cada vez más rápido, acercándome a mi hogar, que tendrá las luces prendidas, esas luces de bienvenida que sólo tiene la casa de noche, la casa después del tráfico y del día pesado, la casa propia, la morada, que me recibe, además, con un dulcísimo olor a azaleas y a noche y a lluvia.
Sigo con la sensación de los acordes y de la noche y de la cápsula y de ese liberador momento de la luz verde y del olor de azaleas; y con eso me voy a dormir, después de un día pesado, después de una noche de tráfico, después de haber aceptado el abrazo paternal de las luces de mi hogar; me voy a dormir, en fin, después de haber sido infinitamente conmovido por un instante en el que estuve más cerca de mi mismo, encerrado en esa capsulita hermética que es mi propia cabeza.
Ni bajaste..
Cuando oí a tu madre decirme que si podía lanzarme no lo dudé mucho. No sé porqué fui. Supongo que me interesa mucho la chamba, pero por la chamba en realidad puedo esperar. Total, ando en fin de semestre, no puedo meterle mucho ahorita, tengo que pasar mis materias. No, neta fui porque quería que te asomaras. Quería darte un abrazo, quería que me dijeras que estabas bien. Quería verte.
Y eso que estuve un buen rato. Llegué, saludé a tus padres, me senté con ellos, hablamos un buen rato. Tu mamá estaba haciendo esas empanadas tan buenísimas que hace. Tu papá, como siempre, tan buen tipo. Me dijeron todo lo que pensaban, que los servicios aquí, que tal vez un tapanco acá, que los baños. Yo les dije lo de la tierra, lo de los cimientos, lo de los costos. Y terminamos bien, con una palabra de buena onda. Adiós, Juaco, gracias por venir. (Chale, si supieran..) Al contrario, les dije, gracias a ustedes por todo, la neta son unos rifados -eso para mi, claro, me están ofreciendo un chambononón.
Me volteé, creo que acaricié a uno de los perros, no me acuerdo a cuál, abrí la puerta, y con un buenas noches me fui. El salúdenme a las chicas, el ¿y está? me lo ahorré. No sé por qué. Podría haberlo preguntado, total.. Pero no lo hice. Sólo salí y caminé. Obvio volteé a ver tu ventana, esperando no sé, tu silueta por lo menos. Nada. Me gusta pensar que ora sí va en serio y hasta que no pase no nos vemos y ya. Pero sí fue peliculesco, totalmente peliculesco, esa escena donde va una silueta con un cigarro en la mano caminando hacia la cámara que está mirando una ventana iluminada de donde no sale nadie.
14.5.09
EXEUNT
10.5.09
Overheard 9 - Especial del Derbi de Manchester

Robinho descarga con Elano.
Elano en fuera de lugar.
¡Qué chispazo de Elano!
Elano, abierto, la pide a gritos.
6.5.09
Overheard 8
2.5.09
The morning after
vacías
me hablan de lo que estábamos haciendo.
Los vasos
vacíos
todavía huelen a alcohol.
En las paredes
queda el eco
de palabras y de risas.
Mi cabeza
a punto de explotar
me pide dormir un poco más.
Pero yo tengo que limpiar
el desmadre que hicimos ayer,
a pesar de traer una cruda
moral
mortal.
28.4.09
Ni paper..
Nico y yo no hablamos el mismo idioma. Yo le caigo mal porque cree que soy arrogante, a mi me cae mal porque es un caprichoso. Luego lo veo sentado tomando el sol cuando cree que está solo, luego me ve y, como siempre, se espanta y se va. Entro a su cuarto y está medio dormido en un sillón. Se despierta y me mira a los ojos con mirada de reclamo. Ese es el único momento en que me deja acercarme a él. Últimamente, a Nico le ha dado por sentirse gárgola. Se sube a los techos -no sin gracia,- y se queda ahí parado horas. Según él está viendo la calle y a los que pasan por ahí. Cree que nos vigila y se toma su papel muy en serio. Si alguien sale, en especial yo, y lo ve ahí postrado, inmóvil, como gárgola, Nico voltea y deja escapar un maullido incomprensible.
Creo que Nico no es tan mal tipo, pero me tiene pánico, y a mi, la verdad, me da un poco de pena.
Post 29.VIII
Aprendí a ser ventrílocuo con la sonrisa,
Aprendí a ver sin mirar,
Aprendí a caminar con tacones,
Me enseñé el arte de maquillarse,
Me enseñé cómo despertar en gris,
Tuve que forzarme a apagar la luz sin mover una ceja,
Me hice un suéter de estambre de hierro,
que pasó por tu almohada vacía.
24.4.09
INVITA CALDERÓN AL NARCO - Se habla de estrategia de contagio por influenza
Sin embargo, la noticia no ha sido bien recibida por los invitados y ninguno de ellos ha confirmado su asistencia. Joaquín "el Chapo" Guzmán, líder del Cartel del Golfo, ha declarado desde su casa y en entrevista con el Arzobispo de Durango que a él no le interesa venir. Afirma que la estrategia de Calderón es muy obvia y que parece formulada por un niño. "No, cómo cree, si ese Calderón nos invita no es para negociar la paz, es nomás por eso de la influenza, a ver si nos contagiamos y ya. Yo ni madre voy", dijo.
Al parecer, los esfuerzos del Presidente para combatir la situación de guerra civil que se ha sucitado en el norte del país seguirán apoyándose más en el Ejército y no en epidemias, como él esperaba. "Ni modo, mi querido Eduardo, ahí pa'la próxima nos inventamos otra mejor".
22.4.09
Cuando muere la muñeca de cartón
a vino
y a sudor,
te recibo en la puerta de mi casa,
Pasa.
No esperes mucho
que no está arreglada,
le falta pintarse
le falta vestirse
ponerse guapa.
Le falta la mano
le faltan los pies.
Tal vez si los ves al revés
puedas, con una mirada
decirle qué chulada
qué primor
quiero un besito de tu boca de algodón.
(Pero sabemos bien
que ya no tiene rubor
que ya no tiene ganas
ni de pararse
ni de comer
ni de reír, jugar, bailar
ni de besar, robar, mentir
ni de correr, gritar, amar.)
Ha caido como un ángel desdichado
jodido y no arreglado
dejado del lado
del mal de amor,
que no llora
que no perdona
que no nos mueve
muñeca de cartón.
Sal por la puerta de atrás, que esto no lo quieres ver.
Ni gris ni negro ni blanco ni ruido ni nada
sólo la silla y la muñeca ahí sentada
desvestida
ensimismada
devastada
carita de cartón.
Sal antes de que llores y no voltées
no dudes ni un segundo
que alguna vez hubo azul profundo.
No dudes ni un segundo
que sí pasó.
Pero de esto que no te quede memoria alguna
pues es ahora una amargura sin dicha
sin muñeca
sin corazón.
Y si te quedas nomás no lo digas
nomás no te la creas,
que luego igual y sí es verdad,
que no tenemos nada
que no nos sobra nada
que no nos falta nada
sólo un poco de piedad.
Y si lo tienes
en la punta de la lengua
no lo digas
no lo pienses
no lo saques ya
que es tarde
que es temprano
y además de todo,
ya casi no es verdad.
8.4.09
De cómo paso mis tardes
En las tardes me siento y escucho discos que no escuchas tú. Escucho discos que me gustan, discos que casi no escucho, discos que son más disco que el disco mismo. Discos que me recuerdan cosas que no viví, discos que me recuerdan cosas que sí viví, discos que te gustarían a ti pero a mi no y al revés. Discos de plata, discos con mar, discos que me hablan de otro mundo. Discos de jazz, discos de rock, discos de dulce.
Y luego con un charpi -ese que no tengo como tampoco tengo ese sillón ni a arturito ni a una hija,- me siento a marcar con líneas las canciones que no me gustan, las dos o tres buenas, las que creo que te gustarían. Me siento y los escucho de principio a fin y es un momento mío en el que estás sin estar porque en realidad no estás aunque cómo quisiera que estuvieras. Pero no me preocupa tanto: yo paso las tardes escuchando discos. Discos sin nombre, discos llenos de historia, discos de alguien que conozco. Discos que me recomiendan, discos que busco, discos que encuentro. Discos que rompen, discos que enmiendan, discos que son horas y palabras y momentos y un segundo en el que me pierdo.
Y así paso mis tardes, escuchando discos, y aunque no tengo arturito, ni charpie, ni sillón, ni hija, sé que de alguna manera te tengo a ti y por eso paso mis tardes escuchando discos, para saber cuáles mandarte, a ver si te gustan.
Perfil del loser
La situación: después de un día largo, con un empate que supo a derrota, un pescado que parecía chicle y harta chamba de güeva, decidimos reventar un poco, why not. La cosa es que se nos acabó el alcohol muy rápido. Lo que no se acabó fue la música y los fritos bailando alrededor de una mesa redonda mientras cantan canciones ochenteras. Ahí siguen, como poseídos por el ritmo ragatanga, mientras yo posteo esto que no tiene ningun sentido.
La siguiente rola es Escuela de Calor, Radio Futura. Me voy a unir al ritual orgiástico.
5.4.09
Mecánica del caldo
de esos bien grasosos
y llenos de aceite quemado
donde flota un puerco completo.
Lo único que hace que me mueva
es el gran remo de madera
que no muevo yo sino otra cosa
que le da cierta gracia a la grasa.
Sólo falta que me pidan
de buche
de nana
de nenepil
para terminar con todo
para entrar enrollado en un tracto desconocido
para pasar de grasa a ácido
para desintegrarme y acabar, literalmente
hecho mierda.
Pero mientras
el remo sigue dando vueltas pa'delante y pa'trás
moviemiento circular uniforme que crea ondas en una superficie
y la densidad también de un momento
¿qué sé yo, incómodo?
pero del que no puedo salir hasta que me pidan
de buche
de cuerito
de maciza
de nenepil.
'Choo like tags?
Lollipop o Epílogo de una Chaquetez
Lo que sí es que acabó el porompompom y sus derivados. Ya no más "you've got mail" ni restricciones; ya no más -ay es que eres grosero,- ni -¿por qué no se juntan? ni mi silencio posterior. La neta murió antes de su concepción y disque acabó bien; pero ps mira, para qué hacerse güey, no nos entendíamos. Me cae que intenté, pero sabíamos bien -y francamente lo supimos desde el principio,- que nomás no jalaba. Es mejor así, las cosas duras y a la cara; sin rodeos pa'que luego no vengan a contarle y le pinten la situación color de rosa.
Digamos que no me siento mal. Si no jala, no jala y punto; tampoco hay que forzar las cosas. Lo que me molesta sobremanera es darme cuenta que nomás no pifa entre polos opuestos. Todo ese rollo magnético es pura lengua que cuando se pone en práctica pierde sentido tan rápido como un -bueno, y ¿qué te gusta? seguido de un silencio que guarda entre paréntesis una cachetada.
Por cierto, no me agradezcas, en serio, no tiene nada que ver con eso. Así como no usamos las mismas palabras tampoco soy parte de tu protocolo ni quiero serlo. Si de juegos se trata prefiero las escondidillas o las trais, ahí por lo menos te cansas de reír y correr y no de estar intentando entender a una persona que no tiene el más mínimo interés en ponerse en tus zapatos tan siquiera un segundo.
Ahora es momento de decirte un adiós que ni siento ni espero que se convierta en hasta pronto. Adiós, persona gris, de corazón te deseo un contraste buena onda.
3.4.09
Mientras duermes
Cuando salgo de casa paso al lado de un hombre que está inmerso en un cuaderno, en el que anota cosas. Tiene una linterna en la boca. El lugar es una de esas unidades habitacionales setenteras, con filas y filas de edificios descarapelándose. Ojo: son como las tres de la mañana. ¿Qué hace un tipo anotando en un cuaderno a esta hora y en este lugar que parece como una hipócrita mímica del socialismo?
Las calles están vacías porque es lunes. Los semáforos parpadean en amarillo en una avenida que se siente dormida. De repente pasa un coche que me echa las altas. Camino y cruzo un par de calles y llego a mi destino: un luminoso local en cuyo umbral duermen tres vagos tapados con cajas de cartón -sí, sí es cierto que duermen así, no es cliché. La doña que atiende el Oxxo tiene una jeta del tamaño del mundo y recibe mi pago de manera gruñona y malhumorada. Regreso por la avenida y entro en la unidad. Paso un par de bloques y llego al sitio del señor del cuaderno.
Luego me dicen que es peligroso, que no ande solo por la calle, que hay gente mala a esas horas y que yo, siendo un güero, tendría que tener cuidado. Pero a mi me gusta salir así, me gusta pasear por una calle vacía, me gusta el ritmo de los faros de luz y cómo se mueve mi sombra debajo de ellos. Sé que se divierte.
Al pasar por su lado noto que ya no tiene la linterna en la boca sino en una mano. El cuaderno y la pluma los tiene en la otra. Me señala con la linterna en un movimiento silencioso. Sé que me llama a mi porque hace una señal como de morse, apagando y prendiendo la linterna. Cuando me acerco me hace una seña rara. Sé que me está pidiendo un cigarro. Lo saco, se lo doy, lo prendo. Da la primera bocanada como si fuera una delicia fumar. Saca el humo y como si se abriera una cortina veo sus ojos fijos en mi. Estira el brazo y me da el cuaderno y la pluma. La lintera la deja en el suelo cuando se levanta y se va, dejándome solo enmedio de los coches y los edificios.
Todo está quieto. Entre los coches se mueve alguien que va fumando y se acerca a la puerta del único edificio que tiene una ventana prendida. Cuando se mete al edicicio me doy cuenta que me falta esperar a que pase alguien más antes de que salga el sol.
Suplicio metrobusero
Cuando abrió sus puertas, miles de usuarios se avalanzaron sobre sus flamantes plataformas para atiborrar los camiones con un olor mezcla de gel, cebo y perfume sudado. No encontrabas lugar. Para entrar, incluso si no era hora pico, tenías que esperarte uno o dos camiones en una estación que de ancho tiene para dos gordos o cuatro flacos apretados. Después entrabas a un lugar tan lleno que ni siquiera podías ver si traías desamarradas las agujetas. Veías a los pobres chaparros con la chamarra del de enfrente embarrada en su cara y si te descuidabas podías darle un besito a alguien. Para bajar: agárrate, Ulises. Si no te ponías vivo tenías que ir a la siguiente estación, bajar y regresar en el de vuelta. Eso sí, llegabas rápido a donde fueras.
Parte 2
Ahora que abrieron la malconstruida extensión de la Ruta 1 (CU-Caminero), el gobierno de Marcelo decidió invertir en pinchemil camiones nuevos -eso sí, flamantes. El resultado es que ahora se viaja con cierta comodidad. Vas apretado, pero no le vas oliendo la cabeza al de enfrente. El problema radica en que son tantos los camiones, que generalmente hay tres en fila en una estación, lo cual hace que el tiempo de recorrido aumente considerablemente, haciendo todo el suplicio metrobusero aún más desesperante.
Pregunto, ¿en serio no se pueden planear más las cosas? Porque parece que en este país de sexenios, las cosas siempre se hacen mal y de malas y, como sabemos, las cosas mal hechas terminan costando más.
2.4.09
Retratos del Metro
(Insert name) - II
Y luego salimos en una cita que tal vez no pasa, y caminamos por un lugar en el que no hay más color que nosotros, y chiflamos una tonada que los dos conocemos, y no hace falta nada porque te estoy contando todo eso que me tiene vivo, y es entonces cuando más te siento inerte, porque sé que aunque me encantaría escuchar tus respuestas y hablar contigo, lo que me respondes en realidad lo respondo yo. Entonces me acuerdo que sólo es una ilusión y que no estás ni existes como yo creo.
Pero sigo diciéndotelo, sigo contándote las cosas porque eres mi punching bag, ¿te acuerdas? Y creo que no pierdo la cabeza, aunque puede ser que la haya perdido desde hace rato. Aguántame un ratito, ahorita voy para allá. Espérame, que te alcanzo..
31.3.09
Nomás por llenar..
17.3.09
Deutsche Demokratische Republik
14.3.09
Que te lo digo de una vez
Para los fans de la guitarrita
http://www.mp3tera.org/indie/VA-Dark-Was-The-Night-2CD-2009-DV8-10671.html
Even if he's not here
8.3.09
Volver
Cada vez que me acuerdo de ustedes pienso en Carlitos Gardel regresando en barco a Buenos Aires. Volver con la frente marchita. Ese Buenos Aires que Le Corbusier imaginó como una línea de luz reflejada en el agua del Mar de Plata. Ese Buenos Aires con sus tintes europeos pero tan latnoamericano como todos los demás. Ese Buenos Aires asediado por dictaduras populistas y crisis económicas. Ese Buenos Aires que no conozco más que con Borges, Cortázar y Bioy. Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada. Adiós, Buenos Aires, algún día nos conoceremos.
7.3.09
En mis ratos cursis
4.3.09
Bajo el árbol
(¿Cómo no me va a dar ternura ver a un panda? Ese animal grandote y medio bobo pero noble a fin de cuentas, de esos que sabes que abrazan chido, no como esa gente que nomás te abraza por abrazar y que no sabe lo que es abrazar en serio, abrazar como un panda, con fuerza, pero no demasiada. Abrazar con firmeza, eso.)
Ya lo demás será lo que sea; pero hoy, metidos en esa sombra de acuarela mi estimado panda, te quise abrazar y sentirte cerca.
2.3.09
La ciudad hiper-real o la pérdida del espacio público
La ciudad es la representación física del afán humano de conquista sobre la naturaleza. Como tal, la ciudad podría considerarse un lenguaje compuesto de una serie de signos que nos guían y nos dicen que por aquí podemos pasar, aquí podemos descansar, aquí vivir, etcétera. Así, a través del sus espacios públicos y según la claridad de estos signos, la ciudad se nos presenta habitable y cómoda o no, más como un lugar hostil.
En lo personal, creo que la ciudad contemporánea se ha alejado, dentro de la conciencia humana, de la idea de un sitio geográfico con dimensiones dadas. Ahora la ciudad se percibe como una compleja red de avenidas y servicios en la que nos desplazamos ignorando nuestro tránsito geográfico. La ciudad se ha adherido a lo que llamaré la hiper-realidad[1], en donde lo que domina es la idea de ciudad y no la ciudad como fenómeno de interacción y cohesión social.
Esta idea de ciudad, o ciudad hiper-real, es la ciudad en la que la gente ha olvidado el verdadero origen de la ciudad. Es la ciudad del consumo insostenible, del triunfo de la industria sobre la materia prima, del descuido y del desperdicio. Es la ciudad en donde vivimos sin vivir. Como resultado, el entorno urbano y sus espacios públicos han pasado a segundo plano pues nos movemos sin ver, guiados por una serie de símbolos que nos llevan del punto A al B, en un tránsito que se nos antoja lineal. Los problemas que citamos de ella se han vuelto banales, y nadie los discute con seriedad; las zonas históricas se consideran un espectáculo al que se va a pasear y no una referencia real; y nos hemos visto invadidos de publicidad y de un afán de estética dictado por modas.
Esto, unido a profundos problemas con las zonas de producción de materias primas, ha permitido primero la explosión demográfica en las ciudades y luego el desarrollo de grandes zonas definidas de la ciudad, como zonas comerciales e industriales que viven de día o “ciudades dormitorio”, en donde el uso es meramente nocturno. Así, la vida citadina se ve obligada a surgir a través de otros medios de comunicación, como el teléfono o el internet, mientras que el contacto humano y la palabra hablada de frente han ido desapareciendo.
Pensar en desarrollo urbano sustentable, que es, a fin de cuentas, pensar en una ciudad contemporánea, debe llevar implícito todas estas reflexiones. Así, tal vez recuperemos el alma mater de cualquier ciudad: el espacio público. Ese espacio real y físico en donde el diálogo triunfa sobre la discusión y los ciudadanos pueden ser eso exactamente: ciudadanos.
[1] Como lo hace Neil Leach en su libro “The Anaesthetics of Architecture” (La anaestética de la arquitectura)
Breath
Dig that hole, forget the sun.
And when at last the work is done,
don't sit down, it's time to dig another one.
1.3.09
Ay, esa fritez.. 1
¿Cómo se me fue a olvidar que los castillos son esas cosas de concreto entre paredes de ladrillo? Ay, esa fritez..
¿Dónde están? 2
(insert name)
26.2.09
Dicen por ahí que ya no estoy
(Ahora me muevo sin memoria.)
22.2.09
> ||
Ahora creo que es momento de decir los últimos adioses.
21.2.09
Sin voltear atrás
Nos conocimos en un verano porque él salía con una chica que era muy amiga de mi entonces novia. (Este par de chicas estaban terminando la prepa y, como cualquiera que pasa por ese momento, no podían pasar un segundo en el que no estuvieran rodeadas de todos sus compañeros.) Su novia se fue a pasar el verano al extranjero con su familia, y era cagado ver que él seguía yendo a las reuniones, sintiéndose como pez en el agua, declarando su amor sin pena por la que no estaba. A decir verdad, envidiaba su capacidad de integración, cosa que nunca se me ha dado.
Pasó el tiempo y regresó su chica diciéndole que no iba a funcionar lo que tenían; además de que del grupo de amigos de los cuales eramos "las parejas", muchos entraron a la universidad y dejaron de juntarse. Así, dejó de aparecer en las pocas fiestas que todavía se organizaban. Mi relación con mi entonces novia tampoco duró mucho más y perdimos contacto. No sé muy bien qué habrá sido de él en todo ese tiempo, pero yo me subí a una montaña rusa que cambió mi vida para siempre. Así, nublado de ese pasado, fue raro encontrármelo otra vez.
Yo llevaba rato jugando en una liga de futbol con mis cuates, en la cual teníamos un némesis, producto de nada, debo admitir, pero rivales a muerte a fin de cuentas. Un buen día lo vi en la cancha jugando para ese equipo mientras yo esperaba mi turno. Aunque me tardé en reconocerlo, verlo me trajo una bola de recuerdos que creía pasados. No supe bien qué hacer, hacía tanto que no lo veía. Además, siempre me sentí medio mal por la manera en que había terminado su relación, lo cual hacía la situación más complicada. Terminó el partido, los jugadores se dieron la mano y se acercó a las gradas, en donde yo estaba. Caminando levantó la mirada y se cruzó con la mía. Caminó hacia mi y entonces me acordé, Paco. No estaba sonriendo.
-¿Las sigues viendo?
-No. ¿Tú?
-Tampoco.
Esta vez no hubo abrazo.
Yahoo Answers
Preguntar está a toda madre, pues nomás es cosa de esperar a que alguien conteste. ¿Pero quiénes son esos alguienes? ¿Qué hacen de su vida? ¿Cómo se encuentran con la pregunta que les toca responder? ¿A poco están todo el día ahí pegados? Además, por si fuera poco, resulta que todos son bien buena onda. Como prueba:
http://mx.answers.yahoo.com/question/index?qid=20071102160004AATHAOg
19.2.09
Carlos Slim
Febrero 15, 2009
Carta Abierta a Carlos Slim
Estimado Ingeniero: Le escribo este texto como ciudadana. Como consumidora. Como mexicana preocupada por el destino de mi país y por el papel que usted juega en su presente y en su futuro. He leído con detenimiento las palabras que pronunció en el Foro "Qué hacer para crecer" y he reflexionado sobre sus implicaciones. Su postura en torno a diversos temas me recordó aquella famosa frase atribuida al presidente de la compañía automotriz General Motors, quien dijo: "lo que es bueno para General Motors es bueno para Estados Unidos". Y creo que usted piensa algo similar: lo que es bueno para Carlos Slim, para Telmex, para Telcel, para el Grupo Carso es bueno para México. Pero no es así. Usted se percibe como solución cuando se ha vuelto parte del problema; usted se percibe como estadista con la capacidad de diagnosticar los males del país cuando ha contribuido a producirlos; usted se ve como salvador indispensable cuando se ha convertido en bloqueador criticable. De allí las contradicciones, las lagunas y las distorsiones que plagaron su discurso y menciono las más notables.
Usted dice que es necesario pasar de una sociedad urbana e industrial a una sociedad terciaria, de servicios, tecnológica, de conocimiento. Es cierto. Pero en México ese tránsito se vuelve difícil en la medida en la cual los costos de telecomunicaciones son tan altos, la telefonía es tan cara, la penetración de internet de banda ancha es tan baja. Eso es el resultado del predominio que usted y sus empresas tienen en el mercado. En pocas palabras, en el discurso propone algo que en la práctica se dedica a obstaculizar.
Usted subraya el imperativo de fomentar la productividad y la competencia, pero a lo largo de los años se ha amparado en los tribunales ante esfuerzos regulatorios que buscan precisamente eso. Aplaude la competencia, pero siempre y cuando no se promueva en su sector. Usted dice que no hay que preocuparse por el crecimiento del Producto Interno Bruto; que lo más importante es cuidar el empleo que personas como usted proveen. Pero es precisamente la falta de crecimiento económico lo que explica la baja generación de empleos en México desde hace años. Y la falta de crecimiento está directamente vinculada con la persistencia de prácticas anti-competitivas que personas como usted justifican.
Usted manda el mensaje de que la inversión extranjera debe ser vista con temor, con ambivalencia. Dice que "las empresas modernas son los viejos ejércitos. Los ejércitos conquistaban territorios y cobraban tributos". Dice que ojalá no entremos a una etapa de "Sell Mexico" a los inversionistas extranjeros y cabildea para que no se permita la inversión extranjera en telefonía fija. Pero al mismo tiempo, usted como inversionista extranjero en Estados Unidos acaba de invertir millones de dólares en The New York Times, en las tiendas Saks, en Citigroup. Desde su perspectiva incongruente, la inversión extranjera se vale y debe ser aplaudida cuando usted la encabeza en otro país, pero debe ser rechazada en México.
Usted reitera que "necesitamos ser competitivos en esta sociedad del conocimiento y necesitamos competencia; estoy de acuerdo con la competencia". Pero al mismo tiempo, en días recientes ha manifestado su abierta oposición a un esfuerzo por fomentarla, descalificando, por ejemplo, el Plan de Interconexión que busca una cancha más pareja de juego. Usted dice que es indispensable impulsar a las pequeñas y medianas empresas, pero a la vez su empresa -Telmex - las somete a costos de telecomunicaciones que retrasan su crecimiento y expansión.
Usted dice que la clase media se ha achicado, que "la gente no tiene ingreso", que debe haber una mejor distribución del ingreso. El diagnóstico es correcto, pero sorprende la falta de entendimiento sobre cómo usted mismo contribuye a esa situación. El presidente de la Comisión Federal de Competencia lo explica con gran claridad: los consumidores gastan 40 por ciento más de los que deberían por la falta de competencia en sectores como las telecomunicaciones. Y el precio más alto lo pagan los pobres.
Usted sugiere que las razones principales del rezago de México residen en el gobierno: la ineficiencia de la burocracia gubernamental, la corrupción, la infraestructura inadecuada, la falta de acceso al financiamiento, el crimen, los monopolios públicos. Sin duda todo ello contribuye a la falta de competitividad. Pero los monopolios privados como el suyo también lo hacen.
Usted habla de la necesidad de "revisar un modelo económico impuesto como dogma ideológico" que ha producido crecimiento mediocre. Pero precisamente ese modelo -de insuficiencia regulatoria y colusión gubernamental- es el que le ha permitido a personas como usted acumular la fortuna que tiene hoy, valuada en 59 mil millones de dólares. Desde su punto de vista el modelo está mal, pero no hay que cambiarlo en cuanto a su forma particular de acumular riqueza.
La revisión puntual de sus palabras y de su actuación durante más de una década revela entonces un serio problema: hay una brecha entre la percepción que usted tiene de sí mismo y el impacto nocivo de su actuación; hay una contradicción entre lo que propone y cómo actúa; padece una miopía que lo lleva a ver la paja en el ojo ajeno e ignorar la viga en el propio.
Usted se ve como un gran hombre con grandes ideas que merecen ser escuchadas. Pero ese día ante los diputados, ante los senadores, ante la opinión pública usted no habló de las grandes inversiones que iba a hacer, de los fantásticos proyectos de infraestructura que iba a promover, del empleo que iba a crear, del compromiso social ante la crisis con el cual se iba a comprometer, de las características del nuevo modelo económico que prometería apoyar. En lugar de ello nos amenazó. Nos dijo -palabras más, palabras menos- que la situación económica se pondría peor y que ante ello nadie debía tocarlo, regularlo, cuestionarlo, obligarlo a competir. Y como al día siguiente el gobierno publicó el Plan de Interconexión telefónica que buscaría hacerlo, usted en respuesta anunció que Telmex recortaría sus planes de inversión. Se mostró de cuerpo entero como alguien dispuesto a hacerle daño a México si no consigue lo que quiere, cuando quiere. Tuvo la oportunidad de crecer y en lugar de ello se encogió.
Sin duda usted tiene derecho a promover sus intereses, pero el problema es que lo hace a costa del país. Tiene derecho a expresar sus ideas, pero dado su comportamiento, es difícil verlo como un actor altruista y desinteresado, que sólo busca el desarrollo de México. Usted sin duda posee un talento singular y loable: sabe cuándo, cómo y dónde invertir. Pero también despliega otra característica menos atractiva: sabe cuándo, cómo y dónde presionar y chantajear a los legisladores, a los reguladores, a los medios, a los jueces, a los periodistas, a la intelligentsia de izquierda, a los que se dejan guiar por un nacionalismo mal entendido y por ello aceptan la expoliación de un mexicano porque -por lo menos- no es extranjero.
Probablemente usted va a descalificar esta carta de mil maneras, como descalifica las críticas de otros. Dirá que soy de las que envidia su fortuna, o tiene algún problema personal, o es una resentida. Pero no es así. Escribo con la molestia compartida por millones de mexicanos cansados de las cuentas exorbitantes que pagan; cansados de los contratos leoninos que firman; cansada de las rentas que transfieren; cansados de las empresas rapaces que padecen; cansada de los funcionarios que de vez en cuando critican a los monopolios pero hacen poco para desmantelarlos. Escribo con tristeza, con frustración, con la desilusión que produce presenciar la conducta de alguien que podría ser mejor. Que podría dedicarse a innovar en vez de bloquear. Que podría competir exitosamente pero prefiere ampararse constantemente. Que podría darle mucho de vuelta al país pero opta por seguirlo ordeñado. Que podría convertirse en el filántropo más influyente pero insiste en ser el plutócrata más insensible. John F. Kennedy decía que las grandes crisis producen grandes hombres. Lástima que en este momento crítico para México, usted se empeña en demostrarnos que no aspira a serlo
Overheard - 7
1. Eso del estrés hace mucho daño.
Silencio. Se escucha un pedo y se ve uno de los pies moverse incómodamente. Silencio.
2. Sí, está cañón.
Tomado de Marisa Díez- Canedo
18.2.09
10.2.09
Escaramuza o por qué de noche
(De día es otra cosa.)
7.2.09
4.2.09
Como de boda o Statment of Entry
Cuando acabé la secu me di cuenta que no me caía bien a mi mismo. Así, pasé la mayor parte de mi prepa intendando ser una persona más amable y más abierta, el término: approachable. Resulta que las cosas no fueron tan fáciles: encontré en el camino una serie de obstáculos que muchas veces me tumbaron, otros muchos que me dieron más ánimos y otros más que simplemente decidí olvidarlos y dejarlos pasar, pues, total, ¿pa'qué? Conocí a mucha gente, algunos de los cuales se han convertido en pilares de mi vida, de esa gente non-pelustra con la que compartes de todo y a los que les debo gran parte de mi neurosis (by the way, a todos ustedes, infinitas gracias y reverencias). Descubrí, también, a la fachada, o esa gente incongruente consigo mismos y con el mundo en el que viven, de los cuales prefiero resevar comentarios.
Los días de la prepa han terminado, y gustoso salí para encontrarme con un mundo para el que yo creía estar preparado. En la universidad me di cuenta de que la fachada es inevitable y que lo "buena onda" no es lo mío, pues ser approachable no es chido, así como tampoco lo es ser un neúrotico preocupado por el destino de esta raza y su entorno. También descubro, mientras pasa el tiempo, que mis intereses no giran en torno a las modas ni mucho menos a lo que se supone debería estar haciendo. Me he desgastado al llenarme de malos sabores alrededor de mi - generados precisamente por la raza que tanto admiro. Me he desgastado también queriendo impulsar a un mundo que tal vez no quiera ser impulsado y ahora creo que he envejecido muy rápido y que por eso soy un extraño, el término: outsider.
Ser un outsider no es fácil. La gente te admira pero también te ve con miedo, como si pensaran que les voy a hacer algo -es cagado, también, porque es difícil que te vean a los ojos. Eres un ente a fin de cuentas solitario, rodeado de unos cuantos que comparten este sentimiento. La fachada sigue con sus ondas y no están abiertos a ver las cosas desde otro punto de vista, mientras que yo me voy sintiendo cada vez más débil, cada vez más fuera de esta realidad que me parece una farsa a la que no puedo pertenecer. Veo las puertas cerrándose de par en par y siento mi sombra crecer y ser más grande y más presente. La mesa está puesta pero no puedo comer.
Y así se cierra el telón de lo que he querido llamar mi "declaración de conciencia", con una sensación de instatisfacción enorme que a veces parece que me roba el sueño. El término: no-shit-no-place. Ni modo, tendré que seguir buscando.
3.2.09
31.1.09
Ding- Dong
-¿Qué horas son?
-Ahorita.
-Qué respuesta tan más de güeva.
-Te equivocas, es la mejor respuesta.
Fade out.
29.1.09
28.1.09
Overheard - 5
Caminando por el Centro de Tlalpan, escucho al viene viene gritar:
¿Ya se fue congeladas, chicharrones?
Volteo y veo a un vato llevando un carro de chicharrones, que contesta:
No, creo ni vino.
¿Dónde quedaron elotes, camisetas y alebrijes, a poco tampoco vinieron?
23.1.09
El gato de peluche
En un arranque de desesperación corro a mi cuarto y me aviento en la cama. Después de refunfuñar por unos minutos y pelearme con sábanas y almohadas, levanto la vista y veo que el gato de peluche -ese que alguna vez me regaló mi madre y al que nunca le hice caso,- está sobre la cabecera de la cama que está enfrente de mi. Me da risa porque parece que él decidió subirse y estar ahí nomás echado, con esa cara de "ternura" de los muñecos de peluche. Pobre, tiene una cara de tedio y aburrimiento que no puede con ella.
Descubro que me está viendo, y no sólo eso sino que además podría jurar que me está viendo desde que entré y me dejé caer cual bulto de papas en la cama. Me cae que esa mirada quiere decirme algo. Me da pena porque a decir verdad es la primera vez que noto al pobre gatito en años y ahora siento que es el único que me entiende, el único que sabe exactamente cómo me siento, el único que también quiere salir del tedio. Sé que eso es mi culpa y creo que me siento mal. Pobre gatito...
Ruta Bicentenario

Viajando entre la Ciudad de México y Querétaro, noté una serie de signos en la carretera con "2010" grabado en dorado que informan a los conductores y pasajeros de la susodicha ruta. Por más que me parezca una mamada, entiendo que estos lugares (Querétaro, San Juan del Río, Tepotzotlán, etc) hayan sido importantes en la lucha de Hidalgo, que tuvo que recorrerlos para llegar a la Ciudad de Mexico-a la cual decidió no entrar. Sin embargo, ver estos mismos letreros en Alchichica, Puebla, conocido cementerio de carrozas de camiones de carga, es motivo de risa. ¿Qué carajos es la Ruta Bicentenario?
19.1.09
Propuesta para nuevo museo
Esa oportunidad de regresar (un cuento cursilón)
Despertaste en un tren en movimiento y no hay nadie.
Estoy en una ciudad de calles vacías, es de noche y hace frío. A mí alrededor se elevan edificios altos en cuyas cortinas se proyectan siluetas de gente que desconozco. Con la luna llena como testigo, camino un par de cuadras acompañado de hilera tras hilera de ventanas.
Te levantas de tu asiento e intentas ir hacia el vagón de enfrente, nada más para ver si ahí hay alguien. No hay nada más que un radio que toca una melodía sutil que sientes conocer.
Creo escuchar una puerta cerrándose en ese callejón. Corro, pero cuando llego no queda ni el murmuro del golpe. Quiero entrar a algún lugar pero no puedo, aunque parece que siempre estoy a punto de llegar.
Te relajas escuchando la música y te sientas y miras por la ventana. Hay un atardecer tan perfecto que sonríes. Lejos de donde estás ves a otro tren que es igual al tuyo pero se mueve en dirección contraria. Parece interminable, piensas.
Al final de una calle larga veo a un coche que entra en ella. Se frena. Del asiento trasero baja una persona y camina dos pasos hacia la banqueta. Se agacha y deja algo en el piso. Le grito desesperado pero aunque lo alto de los edificios hace que el eco de mis palabras resuene en toda la calle, la persona no voltea. Cuando empiezo a correr, la persona se sube al coche y este arranca. Sonrío al ver que dejó una taza de café.
El murmullo del tren y la cómoda tonada de la música te adormecen poco a poco. Sueñas estar en un coche que avanza por las calles de una ciudad en donde no hay nadie y hace frío y es de noche y parece que la luna llena te observa. En un momento el coche –que parece que se conduce solo- frena y como jalado por algo más que tu impulso, te bajas, avanzas hacia la banqueta y dejas sobre ella una taza de café. Inmediatamente te entra un miedo enorme y regresas al coche, que arranca.
Decido tomar el café para calentarme. Al acercarlo a mis labios el olor del café entra en mi cabeza. Me llega un calor que conozco y que me hace sentir bien. De repente estoy en el vagón de un tren en el que iba de niño con mi madre, que me señalaba por la ventana a otro tren que pasaba por enfrente de nosotros. ¡Parece interminable!, le decía a mi madre.
Despiertas de tu pesadilla y respiras profundo. Sigues en el tren. Te asomas por la ventana y ves que el otro tren sigue ahí, igual de infinito. En la ventana de uno de los vagones alcanzas a distinguir a un niño y a su madre que señalan a tu tren. El niño, emocionado, ríe.
16.1.09
12.1.09
9.IX.2001
no empiezan cuando deben, sino cuando quieren."
11.1.09
Lista

Nasma Choudjaidine, Miss Mayotte
Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Mayotte
8.1.09
Ya no estás aquí
7.1.09
Ritmo
Ritmo de vida 2 (vacaciones): despertar y quedarse un rato en la cama, viendo por la ventana un jardín que conozco de memoria, levantarse e ir a la cocina a tomar café caliente y aromático mientras se leen los encabezados del día, pasar aduana con el rey de porcelana antes de prender la chompu, checar el mail -que nunca tiene nada nuevo-, echarle un ojo a los encabezados internacionales, checar el mail -que sigue sin algo interesante-, comer, regresar a checar el mail (vacío), ver si ya subieron fotos de las fiestas a las que no fui, comer algo, apagar la chompu desesperadamente y subir a leer alguna cosa nueva. Duración: 9 semanas.
Y así hasta que acabe la carrera. My, my...

